Emprendedores con Dios en el Centro

Vivir, decidir y construir desde Dios.

Cuando fe y negocio van por separado, se pierde la paz, el sentido y la dirección. Esto va de poner a Dios en el centro, y hacerlo en comunidad.

Quiero formar parte

Una casa para los que emprenden con Dios en el centro.

No somos un grupo de networking, ni una formación, ni terapia. Somos una comunidad viva donde compartimos lo personal, lo profesional y lo espiritual.

"Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el compartir el pan y en las oraciones."Hechos 2, 42

Nuestro propósito es facilitar que emprendedores cristianos puedan vivir, decidir y construir su vida y sus negocios desde Dios. No como una idea abstracta, sino como una realidad: un Dios vivo y presente en el centro de nuestra vida.

Acompañar a emprendedores a poner a Dios en el centro de sus proyectos y de sus vidas, formando una comunidad que crece en verdad, en profundidad y en servicio.

Comunidad EDC

¿Te reconoces en esto?

«Avanzo, pero me falta paz.»

Has alcanzado metas y algo en ti sabe que no es suficiente. Buscas que tu trabajo tenga un sentido más hondo.

«Mi fe y mi empresa van por separado.»

El domingo oras. El lunes decides desde la presión. Quieres integrar lo que eres con lo que haces.

«Emprendo solo, me siento solo.»

Tomas las decisiones importantes sin nadie que comparta tu mirada. Necesitas caminar acompañado.

Cómo vivimos en EDC.

VIDA

Donde todo se hace real.

Las mesas: grupos pequeños, espacio cerrado y seguro, donde se comparte la vida tal como es. Decisiones, dudas, retos, éxitos, fracasos, alegrías y heridas. Todo mirado desde Dios.

ORACIÓN

Donde todo se sostiene.

No es un añadido. Es el lugar donde se ordena la vida, nace la paz y se iluminan las decisiones. Oración personal y comunitaria como centro invisible de todo: cobijo, fortaleza y valentía para actuar como hijos de Dios.

FORMACIÓN

Donde todo se comprende.

Espacios que integran conocimiento, experiencia y fe. Reconocer los dones de Dios y ponerlos al servicio. Crecer como personas, como emprendedores y como hijos de Dios.

El corazón del proyecto

Las mesas.

Las mesas son grupos de 8 a 12 emprendedores que se reúnen cada mes en un espacio seguro y confidencial. No es un grupo de networking. No es formación. Es un lugar donde traes tu vida real —tus decisiones, tus dudas, tus fracasos, retos, alegrías y heridas— para mirarlas juntos desde Dios. Se comparte desde la experiencia, sin juzgar ni opinar, en confidencialidad. Un lugar donde la verdad se dice, se escucha y se acompaña.

Lo que se comparte aquí, se queda aquí.
Descubre cómo funciona
Una mesa EDC

Así empieza.

1

Llegas

Porque algo en ti busca esto.

2

Conoces

Descubres cómo funcionamos.

3

Te integras

Si encaja, das el sí. Empieza el camino.

4

Creces y compartes

A tu vez, sostienes el crecimiento de otros.

Quiero dar el primer paso

Voces de la comunidad.

FOTO

Nombre

Proyecto

"Testimonio pendiente."

FOTO

Nombre

Proyecto

"Testimonio pendiente."

FOTO

Nombre

Proyecto

"Testimonio pendiente."

Aquí todos damos y todos recibimos.

En esta comunidad nadie es solo espectador. Cada uno ha recibido dones de Dios y está llamado a ponerlos al servicio del bien común.

No todos aportan lo mismo, pero todos aportan algo, porque todos han recibido algo para el bien común.

La aportación puede ser tiempo, talento, recursos económicos, oración, servicio, relaciones o acompañamiento. En oración decides qué, cómo y cuánto aportar, y lo compartes con la comunidad, responsable del compromiso adquirido con Dios, contigo y con EDC.

Cómo nos sostenemos →

Si quieres, hay sitio para ti.

Sumarte a EDC empieza con un paso sencillo.

  • 1Escríbenos. Rellena el formulario y cuéntanos quién eres.
  • 2Nos conocemos. Una conversación sin compromiso.
  • 3Participas. Vives una mesa desde dentro.
  • 4Das el sí. Si encaja, empieza el camino.

Preguntas frecuentes.

¿Tiene algún coste?

No hay cuota fija. EDC funciona con un modelo de corresponsabilidad: cada miembro aporta según lo que ha recibido y lo que puede dar, de forma libre y discernida —tiempo, talento, dinero, oración o servicio—. No es una cuota: es una ofrenda. Lo hablamos contigo cuando nos conozcamos.

¿Tengo que ser practicante?

EDC nace de una visión cristiana del emprendimiento. La puerta está abierta a todo emprendedor que busque a Dios con sinceridad.

¿Cuánto tiempo exige?

Lo esencial es el encuentro mensual de la mesa. El resto, lo que cada uno quiera dar.

EDC

Somos emprendedores con Dios en el centro.

Y desde ese centro, todo se ordena, todo se ilumina, todo cobra sentido.

Hay un sitio para ti en nuestra mesa.
Quiero formar parte